COMUNICADO DEL CARDENAL UROSA – DIFUNDIR

COMUNICADO DEL CARDENAL UROSA – DIFUNDIR
 

 

1-En Roma, donde me encuentro en cumplimiento de mis funciones como
Cardenal para asistir a una reunión convocada hace varios meses, tuve
conocimiento de los ataques del Presidente Chávez contra el episcopado
venezolano y mi persona el 5 de Julio.

2-Lo primero que debo decir es que el Presidente no tiene licencia
para insultar, difamar ni injuriar a ningún venezolano. En varias
ocasiones me ha agredido verbalmente, exponiéndome injustamente al
escarnio público. Rechazo totalmente dichas agresiones, que desdicen
de quien las realiza.

3-Hoy respondo a los ataques proferidos contra los Obispos de
Venezuela y contra mí, porque más que rechazar ofensas se trata de
denunciar el peligro que se cierne sobre nuestra querida Patria. Sin
presiones de ningún sector, y sin que nadie me mande a decir nada,
sino obedeciendo sólo a la voz de mi conciencia como venezolano y como
Arzobispo de Caracas ante la realidad que estamos viviendo, he emitido
algunas declaraciones recogidas en algunos medios de comunicación
social. Lamentablemente el Presidente, en lugar de reflexionar y
ponderar los argumentos expuestos, y rectificar su línea de conducta,
se limita a descalificar y ofender.

4-Pasando por encima de la Constitución Nacional, el Presidente y su
gobierno quieren llevar al País por el camino del socialismo marxista,
que copa todos los espacios, es totalitario, y conduce a una
dictadura, ni siquiera del proletariado, sino de la cúpula que
gobierna. Contrariando la voluntad popular, que el 2 de diciembre de
2007 rechazó la propuesta de reforma estatizante y socialista de la
Constitución nacional, a través de leyes inconstitucionales se
pretende implantar en Venezuela un régimen marxista, como abiertamente
lo ha proclamado en repetidas ocasiones el Presidente. Tal conducta es
inconstitucional e ilegal, pero sobre todo, atenta contra los derechos
humanos, civiles y políticos de los venezolanos. El fracaso del
socialismo marxista en otros países es más que evidente.

5-Por otro lado, la pretensión de copar todas las actividades
productivas a través, por ejemplo, del progresivo acaparamiento de la
importación, distribución y comercialización de alimentos, va en la
línea de desmontar el aparato productivo nacional para que todos
dependamos del gobierno hasta para comer. Eso ¿a quién beneficia? No a
productores, campesinos y obreros venezolanos, sino de otros países,
y, junto con el progresivo endeudamiento del país, conduce a la ruina
de nuestra economía así como a una dependencia foránea, totalmente
contraria a la necesaria soberanía alimentaria.

6-Preocupado por instaurar el sistema socialista marxista, el gobierno
descuida sus tareas constitucionales primarias: proteger la seguridad
del pueblo golpeado especialmente en los sectores más pobres por la
violencia y la delincuencia; promover una mejor asistencia en el campo
de la salud, construir y mantener la infraestructura de carreteteras y
medios de transporte, etc.

7-Por otra parte, y tocando otro tema aludido por el Presidente, el
nombramiento de todos los obispos de Venezuela y del mundo está en
manos de la Iglesia, y concretamente, en manos del Santo Padre, luego
de serias consultas a la comunidad eclesial. Gracias a Dios no está en
manos de los políticos. Así fue mi nombramiento como Arzobispo de
Caracas, y luego, como Cardenal de la Santa Iglesia Romana. Además,
los Obispos venezolanos estamos solidamente unidos en la tarea de
servir al pueblo como testigos y embajadores de Jesucristo, y pastores
del pueblo de Dios en Venezuela.

8-Los Obispos, al igual que todos los cristianos, somos constructores
de la paz. Por ello, sin pretender asumir cuotas de poder ni
convertirnos en operadores políticos, reivindicamos nuestro derecho a
pronunciarnos sobre todo lo que tenga que ver con la vida y el futuro
del pueblo venezolano. Queremos el bien, la convivencia y el progreso
de Venezuela, con oportunidades para todos, sin exclusiones ni
injusticias e intolerancia, con anhelos de unidad, bienestar, progreso
y paz. Para eso trabajamos desde el punto de vista social, y por ello
mantenemos una mano tendida para el diálogo y el encuentro.

9-Para finalizar, agradezco al episcopado venezolano, al Consejo
Presbiteral de la Arquidiócesis de Caracas, y a todas las personas y
sectores que en este momento difícil me han manifestado su
solidaridad. Y animo a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a
trabajar sin descanso y sin miedo, en el marco de la Constitución
Nacional, porque en Venezuela reinen la fraternidad y la solidaridad,
la libertad, la justicia y la paz.

Roma, 7 de julio de 2010.

Cardenal Jorge L. Urosa Savino
Arzobispo de Caracas

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Arquidiócesis de Maracaibo
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