HOMILIA DE PENTECOSTÉS

HOMILIA DE LA EUCARISTIA DE LA VIGILIA DE PENTECOSTES 2010

EL SEÑOR HA HECHO OBRAS GRANDES EN MI

Amados hermanas y hermanos en el Señor,

¡Siempre es Pentecostés!

                                                                                Se lanzan por el mundo los testigos

Y sin ceñir espadas lo conquista

Y sin oro a los pobres dan la vida

El Espíritu guía y Cristo invicto

Esta noche, venimos a darle gracias al Dios de nuestro Señor Jesucristo por el don del Espíritu Santo. El Señor Jesús, después de su pasión salvadora, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, realizada la misión que su Padre le encomendara, cumplió su gran promesa (Hech 1, 5-8) y derramó sobre los apóstoles, reunidos en oración en torno a María, el don del Espíritu Santo. Al retornar al Padre, el Señor Jesús puso fin a su presencia terrenal en este mundo pero no nos dejó huérfanos. Con El Espíritu Santo nuestro Redentor quiso hacerse  presente, vivo y activo en medio de sus discípulos hasta el fin del mundo, hasta su retorno definitivo (Mt 28,20). Pentecostés no es una fiesta pasajera. Pentecostés no ocurrió una sola vez. ¡Siempre es Pentecostés!

Testigos hasta los confines de la tierra

Con este don magnífico, el Resucitado constituyó a sus apóstoles como testigos suyos y les dio poder para que dieran testimonio de su muerte y resurrección salvadoras “en Jerusalén, en toda la región de Judea y de Samaria y hasta las partes más lejanas de la tierra” (He 1, 5-8). Nosotros somos fruto del primer Pentecostés. Esta noche estamos aquí reunidos porque los apóstoles y sus seguidores a lo largo de estos 20 siglos cumplieron el mandato de Jesús y dieron testimonio de él por toda la tierra. Somos fruto del cumplimiento de la  promesa de Jesús. Esta noche se cumple entre nosotros la promesa de  Jesús. La Iglesia que peregrina en Maracaibo es un Pentecostés viviente. Por eso hemos venido a esta plazoleta, patio grande de la casa de nuestra Madre María, para orar  y  proclamar con ella que “el Señor ha hecho obras grandes en nosotros”. ´ También en Tamare se ha congregado la feligresía de la Zona Pastoral 7 para celebrar la Vigilia en estrecha comunión de oración con nosotros.

El primerísimo Pentecostés tuvo lugar en las entrañas purísimas de la Virgen María. Allí se inició el cumplimiento de la profecía de Joel (Cf Jl 3,3). Luego continuó en los corazones  de María y de José cuando cada uno contestó libremente ¡Si! al anuncio del Ángel y se unieron en familia para llevar a cabo el plan de Dios. En ese hogar empezaron las obras grandes que luego el Espíritu extendió a toda la humanidad. “Cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer”, para hacernos hijos suyos y para que fuéramos realmente hijos, derramó el Espíritu de su Hijo en nuestros corazones para que pudiéramos decir con toda verdad: “¡Abba, Papá!” (Cf Gal 4,4). Desde que aquellos humildes servidores le dieron permiso a Dios para que dispusiera totalmente de ellos, el Señor no ha cesado de hacer maravillas. Esta noche estamos contemplando las que realiza  en favor de esta Iglesia y de cada uno de sus discípulos. Por eso esta noche cantamos el Magnificat de los 300 años del fervor mariano del pueblo zuliano y proclamamos: “El Señor ha hecho obras grandes en nosotros”. ¡NO el Señor no nos ha dejado solos! El Señor está presente en Venezuela. El Señor está presente en nuestra Iglesia!

Envías tu aliento y los creas y renuevas la faz de la tierra

Con el don del Espíritu Santo se inicia una nueva creación, con hombres y mujeres plenamente renovados que reciben la gracia para vivir conforme a la imagen y semejanza de Jesús. Cuando el Señor Resucitado se hizo presente en medio de los discípulos, “exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:- reciban el Espíritu Santo" (Jn 20,21-22). Esta acción de Jesús nos remite a la primera creación narrada  en el libro del Génesis, cuando Dios Creador sopló, en  las narices de la criatura hecha de barro, un aliento de vida- la ruah dice la palabra hebrea- y aquella criatura se convirtió “en un ser viviente" (Gn 2, 7).

También sopla el Señor su hálito divino sobre nuestra Iglesia para renovarla a imagen y semejanza de su Hijo y transformarla en un templo vivo de su presencia. Por esta razón hace cuatro años escogimos la Vigilia de Pentecostés y este lugar privilegiado de oración y congregación mariana para dar inicio al Proyecto de renovación pastoral de nuestra Iglesia local marabina. A través de este proyecto queremos, como María y José, ponernos a la disposición de Dios para que lleve a cabo su plan de salvación en el Zulia; para que insufle en nosotros su Espíritu de vida y nos transforme en una Iglesia que viva, exprese, celebre y comunique la comunión de los zulianos con Dios y de los zulianos entre sí.

Pentecostés quita el miedo y llena de alegría

     Ven y nos fortalece,
si alguna vez nuestro valor flaquea,
y tu ley enderece
el pie, si se ladea,
si tímido se para o titubea.

Pidámosle al Espíritu que barra nuestro miedo y llene nuestros corazones de alegría. Así sucedió en el primer Pentecostés, según lo cuenta Juan el evangelista. Estando los discípulos en casa, con las puertas cerradas “por miedo a los judíos", el Señor se hizo presente en medio de ellos, los saludó con el don de la paz, disolvió el miedo que los agobiaba y sus corazones se llenaron de alegría. Con esos dones, Los apóstoles cambiaron totalmente: se lanzaron a predicar sin ningún temor, llenos de sabiduría divina, con un poder de comunicación especial dado por el Espíritu Santo.  En el idioma que fuera necesario, llamaban a todos -judíos y extranjeros- a la conversión, al bautismo y al discipulado.

La propuesta de un proyecto de renovación de nuestra Iglesia en todos sus niveles, sus sectores, sus servicios, sus agentes y sus estructuras nos puede causar también temor y hacernos buscar excusas para seguir con la pastoral tradicional. Por eso el Espíritu de Jesús no ha cesado de pasar, cual impetuoso vendaval, por nuestras Iglesias, abriendo las ventanas de par en par.  El Concilio Vaticano II, las Conferencias generales de Medellín, Puebla, Santo Domingo, Aparecida y el Concilio Plenario de Venezuela son renovados Pentecostés que nos llaman  a una profunda conversión personal y comunitaria y a emprender con decisión y audacia una nueva evangelización.

 

La urgencia de la Nueva Evangelización

El fuego centelleante,
que sobre los apóstoles ardía,
al pecho de diamante,
al alma seca y fría,
ablande y dé calor en este día.

Es tal la urgencia que el Papa Benedicto XVI acaba de crear  el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización para impulsar la re-evangelización del mundo,  comenzando por Europa, Estados Unidos y Latinoamérica. Y ¿por qué urge tanto la Nueva Evangelización?  Porque la mayoría de los hombres y mujeres de este Tercer Milenio nos hemos alejado demasiado de Dios; porque queremos valernos por nosotros mismos y, como Adán y Eva,  actuar por nuestra cuenta sin tomar en cuenta los mandatos de Dios; porque hay quienes  creen que la religión pertenece al Parque Jurásico y ha sido sepultada por la Ciencia y la tecnología;  porque otros quieren manejar la religión desde ideologías políticas o racionalismos filosóficos, como un traje a la medida,  como un juego de lego, como quien escoge a placer los productos en un supermercado y los va echando en el carrito, o como quien usa diversos ingredientes para preparar su propia receta de cocina.  

Desde el inicio de mi ministerio episcopal, hace ya 20 años, me he ido convenciendo cada vez más de la necesidad de renovar en profundidad nuestras propuestas evangelizadoras; por eso he apoyado la aplicación de un proyecto diocesano de renovación pastoral. Tenemos que avanzar sin prisa pero sin pausa para no quedarnos atrás y no perder el tren del siglo XXI. En Maracaibo llevamos ya tres años desarrollando la fase previa de este proyecto. En esta etapa hay que fomentar la espiritualidad comunitaria, crear la red y el tejido pastoral para llegar, a través de la sectorización, a todos los bautizados, constituir los equipos de trabajo en las parroquias y zonas pastorales, convocar a los fieles y hacerles sentir que son tomados en cuenta para  participar en la vida y el crecimiento de su Iglesia, organizar más dinámicamente nuestras comunidades.

 

Se trata en una palabra de colocar a nuestra Iglesia en estado de misión; de  formar discípulos misioneros, de anunciar la Palabra para que sea ella la que nos lleve a todos, ministros, religiosos, movimientos apostólicos, nuevas comunidades eclesiales a una profunda conversión eclesial; de hacer los estudios para conocer a fondo nuestra realidad, definir hacia donde queremos caminar juntos y por qué caminos conseguiremos ese ideal. Al final de la vigilia, haremos el envío de la comisión de pastoral de multitudes y los Equipos Zonales de animación pastoral.

La experiencia cristiana, experiencia mariana: reunidos en oración en torno a María

Espíritu de Dios, savia de vida

Que irrigas dulcemente el campo de María

Fecundando el viejo tronco de Jesé

De nuestra pobre fe

Emprender, con la gracia del Espíritu, una renovación de nuestra Iglesia, amados hermanas y hermanos, es un nuevo nacimiento de lo alto como instruye el Señor a Nicodemo ( Cf Jn 3,3). Cuando el Señor cubrió a  María con la nube de su Espíritu (Cf Lc 1,35),  no solo la fecundó para que trajera al mundo a su Hijo Jesús sino que la transformó en la primera viviente de la nueva creación. ¡Esa fue otra obra grande de Dios en la Virgen María, la mujer nueva! El culmen de la nueva y definitiva creación se ha iniciado con ella pero todavía no ha llegado a su pleno cumplimiento. Sólo lo estará cuando a su Fiat juntemos el nuestro y colaboremos en el alumbramiento de Dios en este mundo. Para que el vellón marabino se empape del rocío creador del Espíritu (Cf Jue 6,36-38) y Dios nazca en nuestra Iglesia, es necesario que dejemos actuar el Espíritu en nosotros, que abandonemos nuestras posiciones seguras y nuestras conductas  egoístas porque si no lo que va a nacer no será el fruto del Espíritu Santo sino una criatura de nosotros, un pobre fruto de nuestra egolatría. María cantó: “el Señor hizo obras grandes por mi”. Nosotros también estamos llamados a nacer como María del Espíritu divino y a permitirle al Señor que realice obras grandes en nosotros y a través de nosotros.

Sabremos que hemos nacido del Espíritu y somos  instrumentos de renovación de nuestra Iglesia si le damos a Dios el primer lugar de verdad en nuestras vidas; si nos ponemos a su disposición para que El se valga de nosotros y manifieste al mundo sus designios; si  organizamos todas las cosas que tenemos que hacer (trabajo, estudios, familia, amigos, distracciones etc.) en torno a Dios; si promovemos la comunión y la participación dentro de la Iglesia, la reconciliación y la convivencia dentro de la sociedad; si sentimos la necesidad de comunicar nuestra fe a los demás y de servir a nuestro prójimo con desinterés y alegría sin buscar honores, dinero o recompensas humanas; si asumimos con responsabilidad nuestros compromisos familiares, ciudadanos y laborales; si nos incorporamos a nuestros sectores, a nuestras parroquias, a nuestras  zonas pastorales y  ofrecemos nuestra colaboración en tiempo, talentos o tesoro para el crecimiento de todos.  Los cristianos no estamos para quejarnos ni para lamentarnos sino para inyectar alegría y esperanza a nuestra iglesia y a nuestro país. Todos podemos participar en la construcción de nuestro Proyecto de Renovación Pastoral y poderlo presentar ante tantos hermanos que nos visitaran de toda América en el 2013 cuando se lleve a cabo Dios mediante el cuarto congrego Americano Misionero el CAM 4.

 

Hoy desciende el Espíritu de fuego

Hoy desciende el Espíritu de fuego

Al corazón creyente de la Iglesia

El Señor la quema y atraviesa y

Enciende con su llama el Universo

 

-¡Espíritu de Dios, fuego de los profetas, que levantaste vivo a Jesús, yaciente en el sepulcro, corre la piedra de nuestras tumbas y sácanos a la vida!

-Espíritu de  "fuego", llama del amor vivo, fuego indomable y arrasador que consume y no quema te invocamos sobre nuestros huesos calcinados e inertes para que nos transformes en discípulos misioneros de la vida abundante para todos

-Espíritu de vida, Primicia de la Redención total de nuestros cuerpos, enséñanos a esperar con anhelo y constancia el advenimiento  de tu Reino de justicia y de paz,  de libertad y amor.

-Espíritu de Dios que encontraste en la Virgen María, una humilde morada, pura y limpia, establece tu morada en nosotros

-Espíritu de Dios, viento irresistible, que soplas donde quieres y cuando quieres, libéranos de la esclavitud de la corrupción para tomar parte en la libertad gloriosa de los hijos de Dios

-Espíritu que te posaste sobre María y sobre los 12 apóstoles, coloca una lengua de fuego sobre cada uno de los miembros de esta Iglesia, sopla sobre todos tu aliento de libertad,  derrama tu vino de fiesta y de regocijo sobre nuestras comunidades,

-Espíritu de Dios que distribuyes dones, servicios y carismas, danos también el carisma de la comunión y de la unidad.

-Espíritu Santo,  fuente de la fidelidad, “fidelidad de Dios” en este año sacerdotal transforma a nuestros sacerdotes y consagrados en testigos fieles y ardientes de Jesucristo, en amigos íntimos de Jesús, en sus elegidos dispuestos a dar la vida por él y por el rebaño,

-Espíritu de Jesús, Maestro interior, forma en nuestros seminarios futuros ministros santos y apostólicos, apóstoles de la reconciliación y servidores de la justicia, constructores de paz con la fuerza del amor en la verdad.

-Espíritu del Primer y de todos los Pentecostés, que nuestra Iglesia que peregrina en Maracaibo sea fermento de la reconciliación, cargando su cruz y tomando fuerza en la palabra y en el pan eucarístico para cumplir su misión hasta el final sin desfallecer.

 

Ven Espíritu Santo y envía desde el cielo un rayo de tu luz


                 


Basílica de Ntra. Sra. De Chiquinquirá y  la Goajira, 22 de mayo de 2010

 

 

+Ubaldo Santana Sequera

Arzobispo de Maracaibo

 

Acerca de secatmaracaibo

Arquidiócesis de Maracaibo
Esta entrada fue publicada en Arquidiocesana. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s